sábado, 28 de octubre de 2017

La cultura de la insatisfacción

¿Estás satisfecho con tu vida? Te comparto estas ideas que, de repente, me pareció bien escribir y ahora compartírtelas de viva voz. Que tengas un excelente día.



Etiquetas: , ,

viernes, 27 de octubre de 2017

AHORA, SÍ !!!







Etiquetas: ,

lunes, 23 de octubre de 2017

LA CULTURA DEL MIEDO



Sergio García Díaz

Si me preguntaran qué de lo que hay en mi vida lo he elegido conscientemente, quizá me sorprendería al darme cuenta que mucho de lo que considero como parte de mi forma de ser, de pensar, de sentir, de vivir la vida, en realidad lo recibí de los demás en algún momento, quiero decir, lo aprendí así, lo adapté y ahora soy quien soy. Esto es lo mejor que humanamente hacemos. Y así es como vamos por la vida buscando ser felices, realizando nuestras metas, aprendiendo de los errores, viviendo las pérdidas, disfrutando las alegrías de la vida, conociendo a otras personas, relacionándonos con los problemas de la existencia y hasta con el mismo Dios.

Considero, sin embargo, como ya lo han dicho los grandes pensadores del desarrollo humano, que algo muy necesario que nos conviene aprender es, precisamente, a des-aprender. Sobre todo aquellas cosas que nos limitan y nos hacen, una y otra vez, menos felices, menos plenos, que nos quitan la paz o la serenidad para vernos capaces de mucho más de lo que consideramos.

De entre todo lo que podríamos des-aprender, el miedo es lo primero, pues lo aprendimos desde pequeños como una manera sana de convivencia y de autoprotección. Efectivamente, el miedo tiene una función muy clara, ponernos en alerta frente a posibles peligros. El problema es que perdimos de vista la “posibilidad” de los peligros y en su lugar sólo percibimos su necesidad, no hacemos más que ver cualquier peligro como inminente, como algo que debe ocurrir por el hecho de percibirlo. Aquí es donde surgen dos actitudes muy comunes: por un lado, al vernos enfrentados frecuentemente a peligros, resulta fácil volverse víctima de ellos, entonces la autocompasión surge como una manera de sentirse vivo y de pedir ayuda, aunque sea de una manera poco sana; por otro lado, nos autolimitamos al conceder al miedo que sentimos una fuerza mucho mayor que a nuestra capacidad de superar cualquier peligro.

Esta manera de vivir el miedo nos es presentada por todas partes, de todas las maneras posibles. La violencia actual que vive el mundo, guerras, epidemias, inestabilidad económica, hambre, muerte. La corrupción, la drogadicción, la pérdida de empleos, la enfermedad, incluso la vejez, la depresión, el suicidio. La escasez de alimentos, el alza de los precios. La soledad, los divorcios, el maltrato infantil, los feminicidios… podría seguir la lista. Lo que quiero señalar es que estamos tan acostumbrados a estas situaciones, que por consecuencia lo estamos a los que ello nos provoca: el miedo.

Tenemos miedo de enfermarnos, de perder el empleo, de estar solos, de que no nos quieran, de que nos roben, nos secuestren. Tenemos miedo de que nos critiquen, de que piensen que no somos capaces de hacer bien algo, de sufrir un accidente en la carretera, de que no nos alcance el dinero, de quedarnos sin comer. Tenemos miedo de cometer errores, de equivocarnos, de fallarle a alguien, de que Dios nos castigue o en su defecto, nos deje ignorados. Tenemos miedo de perder de vista nuestros objetivos, de flojear, de no ser los padres ejemplares, los hijos amados, los hermanos bien portados. Tenemos miedo de no vivir lo suficiente, de sufrir en la vejez, de perder a un ser querido. Tenemos miedo, a veces, hasta de nosotros mismos.

¿Qué cosas hacemos por miedo? Muchas, muchas que en vez de ayudarnos, nos van acabando poco a poco. Lo que surge del miedo o lo perpetúa o lo transforma en fortaleza. En este contexto, se vuelve necesario comprar seguro de gastos médicos, trabajar hasta el extremo, sacrificar gustos para no ponernos en peligro, alejar a los demás para que no se vuelvan amenazas, desconfiar de todos, portarme siempre bien para que Dios no me castigue o de plano negarlo, exigir a los demás que cumplan nuestras expectativas, en definitiva, quedarnos en nuestra zona de seguridad.

El miedo nos enferma de indiferencia, de autocomplacencia, de aislamiento, de soledad innecesaria y de desconfianza. Esto es lo que hay que des-aprender. Vivimos en una cultura del miedo a la propia vida, como si alguien fuera a salir vivo de ésta.

Yo creo que todas las maneras de vivir son válidas siempre que aporten un poco de felicidad a la vida de los demás. Sólo no vivas con miedo.

Etiquetas: , ,

domingo, 13 de noviembre de 2016

SER-PRESENCIA



Sergio García Díaz

Somos seres finitos. Nadie duda que todo en la vida tiene su fin, incluso ella misma. Desde que hicimos consciente el hecho de la muerte nos hemos aferrado más y más a la vida. A veces como un capricho, a veces con esperanza de una vida eterna aunque no sin miedo, a veces sólo por resignación. Somos seres temporales. Sin embargo, no sólo la temporalidad define nuestra vida.
Hay algo más que nos hace adueñarnos de quien somos como algo inevitable, sin cuestionar la suerte de estar vivos y sí cambiándola, muchas veces, por pesimismo, como si estar vivos fuera un peso.
Todo es temporal, incluidos nosotros. Pero no sólo somos cambio constante, también somos permanencia, pues mientras más vivimos más permanecemos y la permanencia se vuelve presencia. Presencia en mí, presencia para los demás.
Es muy fácil dejar de ser presencia. Basta con que dude de mí, con que niegue quien soy, basta que no acepte mi condición. Dejar de ser presencia, repito, es más fácil que serlo. Porque creemos que no lo somos y que da lo mismo si no somos presencia.
Ser presencia es diferente de estar presente. Se está presente con el cuerpo, pero somos presencia cuando nuestra mente y nuestro cuerpo significan quien en realidad somos.
Más allá del tiempo lo que nos define es el hecho de ser “presencia”, que se da incluso de manera atemporal. No estamos limitados por el tiempo, sino por creer que ese es nuestro límite principal.
Vivimos preocupados por el tiempo, y nos olvidamos de ser presencia. Nos hemos vaciado de nuestra esencia.
Por eso creo que lo que nos da plenitud y perfección es ser-presencia.


13.Nov.2016

Etiquetas: , , ,

miércoles, 9 de septiembre de 2015

MIENTRAS... EL MUNDO MUERE



Etiquetas: , ,

jueves, 6 de agosto de 2015

VIENTOS SUAVES







Etiquetas: ,

R E L A C I O N E S



R e l  a c i o n e s.

La relaciones no pueden provocar ni dolor ni sufrimiento. Una relación íntima sólo puede remover y sacar a la superficie lo que siempre estuvo guardado o escondido en los huecos no iluminados de tu mente.
Si una relación te produce dolor u odio, es que ese dolor siempre estuvo en ti.
Las relaciones pueden volverse una prisión o un puente hacia la libertad, ya que su función principal no es hacernos "felices" sino conscientes. Y en la medida de volvernos conscientes de ese ruido interior la dicha encontrará un espacio para estar presente en nuestras relaciones.
Que todas tus relaciones sanen.
CC (Mujer Nahual).

Etiquetas: ,

viernes, 3 de abril de 2015

BÚSQUEDA DE INTERIORIDAD





Etiquetas: ,

sábado, 28 de febrero de 2015

APRENDER DEL SEXO

APRENDER...


El verdadero reto de aprender algo nuevo, es integrarlo a tu pensamiento; no de destruir todo lo anterior como si hubieras vivido en la oscuridad. Si lo haces así, mañana estarás negando la verdad que hoy sostienes. Y no es que no pueda cambiar uno de opinión; lo que no es válido es pregonar que como para ti algo ha dejado de ser verdad, ya no tiene que serlo para los demás.



... DEL SEXO.


El problema es que vemos el sexo como negocio. Algunos venden, otros compran. Y no me refiero al sexo servicio, que bien respeto tal decisión. Me refiero a que nos hemos acostumbrado a ganar dinero para comprar. Tiene dinero sólo quien trabaja. Ese es quien puede comprar, como logro de su esfuerzo. Compra lo que quiere o, en el mejor de los casos, lo que necesita. Quien tiene dinero siente que tiene poder y no dudará en demostrar que así es. Quien no lo tiene o no tiene modo de conseguirlo, se sentirá débil, supeditado a otros y puede aceptar sin más los deseos ajenos. En lo sexual sucede lo mismo. Quien cree haber ganado valía (valor que tratará de cuantificar) por su trabajo, su cuerpo, sus amigos, su estatus, sus creencias, sus prácticas (aunque sean perversiones) y hasta lo que está haciendo en el momento presente, la utilizará para dar sexo, que es como vender, al costo que quiera, con las condiciones que quiera; o bien, buscará sexo, que es como comprar, con las características que correspondan a la idea que tenga de sí mismo. Es claro, compra y vende sexo quien se vive como objeto, y no como persona.

Pienso que, entonces, el sexo hay que vivirlo como un trueque, no como una compra-venta. En el trueque uno intercambia alguna mercancía por otra que corresponda no a su costo, sino a la calidad de satisfacción de una necesidad específica. En todo caso, el intercambio es por algo del mismo tipo, con plena conciencia de lo que se da y de lo que se recibe. Hoy, este es el mayor problema del sexo, que hemos perdido la conciencia de lo que damos y no sabemos valorar lo que recibimos. Y al revés también.

El sexo por el sexo no pasa de eso, el sexo con alguien, es una experiencia humanizante.

Sergio García Díaz
@iSerchNoTeDigo

Etiquetas: ,

domingo, 30 de noviembre de 2014

Admiracion

¿Y si vives tu vida sorprendiéndote de ti mismo?



Etiquetas: ,

domingo, 23 de noviembre de 2014

Algunas ideas sobre el amor

Es una reflexión que hice a propósito de la formalidad y la estabilidad en las relaciones amorosas. Dos palabras que resumen experiencias de frustración cuando no se las ha entendido bien. No estoy en contra del compromiso en la pareja, estoy a favor de una constante renovación del amor en todo tipo de relación.










Etiquetas: , ,